La persistencia de los conflictos en Oriente Próximo ha provocado un nuevo incremento en los precios internacionales del petróleo y el gas. Ante la llegada de la temporada invernal, Europa teme revivir una crisis energética similar a la experimentada en 2022. Según fuentes de la Comisión Europea, el desafío principal no radica en la escasez de suministros, sino en el impacto económico que las elevadas tarifas tendrán sobre las familias y la competitividad empresarial. La situación se agrava debido a que las medidas de ayuda estatal implementadas anteriormente fueron concebidas como soluciones temporales. Actualmente, los gobiernos europeos disponen de un margen de maniobra fiscal mucho más reducido para mitigar el impacto de esta escalada de precios en los presupuestos domésticos y en el tejido productivo de la región.
Source : 20minutos
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